jueves, 17 de junio de 2010

Artículos de Jürgen Schuldt

Crisis Global y de la Teoría Económica

Escribe: Jürgen Schuldt

Los economistas hemos salido notoriamente magullados desde que se derrumbaron, una tras otra, la burbuja hipotecaria y la de los activos. La primera, que se inició en 2002 duplicó los precios de las viviendas de las 20 principales ciudades de EEUU hasta julio del 2006, momento a partir del cual sus precios declinaron en 33% hasta el mes pasado (Indice S&P/Shiller). El Dow Jones, por su parte, aumentó desde su punto más bajo de 7.600 a inicios del 2003 a los 14.000 en octubre 2008 (+84%), de donde se desinfló hasta los 8.000 hace unos días (-43%).

Obviamente nadie pudo pronosticar con precisión estos fenómenos, dada la complejidad de los procesos económicos. Pero deberíamos asumir la responsabilidad por dejar de advertir -excepciones notorias aparte- los peligros que amenazaban a la economía norteamericana, cuando todos los indicadores presagiaban una debacle inminente: La relación TED (entre la LIBOR y la tasa de referencia del FED) se llegó a abrir de 0.5% en el 2006 a 3% a fines del 2007; el índice P/E de Shiller (precios de las acciones vis a vis los dividendos) sobrepasó largamente la zona de alarma de 20 en 2007 y llegó a subir hasta la zona roja de 40 a mediados del 2008; el índice de desconfianza de los inversionistas pasó de 20 a 75 entre 2002 y 2008; etc. Si a ello le añadimos una serie de indicadores adicionales, cuantitativos y cualitativos habríamos podido dar el SOS (“Sálvenos o Supúltenos”) a tiempo.

Peor aún es que hasta ahora no nos ponemos de acuerdo sobre las causas últimas de la crisis que no solo es financiera y, para colmo, tampoco sobre las consecuencias que tendrán. Un ejemplo ilustrativo nos lo ofrecen dos artículos publicados por el ‘New York Times’ el mismo día (1): Alan Meltzer argumenta enfáticamente que a EEUU le espera un pernicioso proceso inflacionario, mientras Krugman pronostica que tendrá una deflación similar a la de Japón en los noventa. La situación es aún más curiosa cuando se pregunta por el fin de esta Gran Recesión, para lo que regresan al parvulario y recurren al abecedario: los que dicen que será una V, significa que luego de la caída la recuperación se dará inmediatamente; los de la U, menos optimistas, que terminará a principios del próximo año; la L, que será tan larga como la pata de la letra; y hasta la W, que luego de resolver la parte financiera habrá un leve auge, pero posteriormente volverá la recesión cuando haya que resolver el gigantesco déficit fiscal (estimado en 12% del PBI para este año) y cuando se perciba que no hay donde invertir rentable y sostenidamente a falta de innovaciones tecnológicas que estimulen los 'espíritus animales' de los empresarios schumpeterianos.

La pregunta es evidente: ¿Las fallas radican en la ciencia económica como un todo? ¿O es que los economistas no han hecho uso de las innovaciones teóricas que se disponen para explicar estos fenómenos? Nuevamente el gremio se parte en dos. En un grupo, muy respetable, están los que cuestionan las propias bases de la teoría económica en sí, postulan la necesidad de reconstruirla casi completamente o a partir de los paradigmas clásicos del siglo XIX (Smith, Ricardo, Marx). Se encuentran entre ellos Anwar Shaikh, Eric Reinert, Alex Schubert, Carlota Pérez, entre otros de variada estirpe, quienes han avanzado un buen trecho en esta dirección, desarrollando o renovando paradigmas y conceptos, tales como el “capital virtual”, las relaciones entre las revoluciones tecnológicas y las burbujas financieras, el análisis más fino de las relaciones de las fuerzas productivas y los aspectos inmateriales de las economías capitalistas de mercado desde la perspectiva de la Escuela de Frankfurt, etc.

El otro grupo lo conforman autores como Barry Eichengreen, quien sostiene que “no es que la teoría económica no tenía nada que decirnos sobre el tipo de debilidades estructurales y de conflictos de intereses que pavimentaron el camino que nos condujo a la actual catástrofe. De hecho, amplios campos de la teoría económica moderna se enfocan directamente en el tipo de problemas genéricos que crearon el actual revoltijo. El problema no radicó en la incapacidad de imaginar que los conflictos de interés, el self-dealing y el comportamiento de manada podrían surgir, sino debido al peculiar fracaso para aplicar tales introspecciones al mundo real”, por lo que resalta las nuevas ramas de la teoría económica: la economía del comportamiento, la teoría del agente-principal y la economía de la información. En esa misma línea, se ubica Esteban Hnyilicza (3) quien es aún más optimista: “En su margen intensivo, la teoría económica a inicios del siglo XXI ha venido creciendo hasta abarcar a la teoría de incentivos, la teoría de contratos, la economía de organizaciones y la economía del comportamiento. En su margen extensivo, la ciencia económica se abraza cada vez más con sus primos y hermanos: La sociología, la psicología, la historia, la teoría de organizaciones y las ciencias de la administración”.

En fin, es eso lo fascinante en la ciencia económica: cada día aprendemos más, por más que nos cueste desaprender muchas de nuestras teorías ortodoxas; y pocas veces nos ponemos de acuerdo, ya que las ‘escuelas’ y sus matices abundan. Bien dicen quienes dicen que Winston Churchill acostumbraba repetir que: “Si usted reúne a dos economistas en una sala, usted recibe dos opiniones – a no ser que uno de ellos sea Lord Keynes, en cuyo caso obtiene tres”.

NOTAS:

(1) Véase: Allan Meltzer, “Inflation Nation”, en NYT, mayo 4, 2009 (www.nytimes.com/2009/05/04/opinion/04meltzer.html?_r=1); y Paul Krugman, “Falling Wage Syndrome”, en NYT, mayo 4, 2009 (www.nytimes.com/2009/05/04/opinion/04krugman.html).
(2) “The Last Temptation of Risk”, en National Interest, abril 30, 2009 (www.nationalinterest.org/Article.aspx?id=21274)
(3) “La teoría económica: ¿Puede explicar la crisis?”, en Germán Alarco (compilador), Análisis y perspectivas de la crisis económica mundial desde el Perú”, Lima: Ed. Norma y CENTRUM-PUCP, 2009; p. 59.

Fuente: www.jurgenschuldt.com
Fecha: jueves 07 de mayo 2009


¿Alzando Vuelo?

Escribe: Jürgen Schuldt

Bien ha dicho nuestro sagaz Ministro de Economía que “ya hemos tocado piso” por efecto de la crisis global y que, consecuentemente, de aquí en adelante volaremos con viento en proa. Olvidó decir que hemos aterrizado en el piso 13 de un edificio que Defensa Civil ha calificado de “inhabitable”, lo que es comprensible porque no es fácil timonear el parapente, dados los truculentos ventarrones de nuestra Costa Verde. En esas precarias condiciones no nos quedan sino dos posibilidades: asegurar el enclenque techo de la economía para evitar nuestro deslizamiento hasta el sótano y, lo que es más importante, esperar rezando el retorno de los vientos reactivadores del Hemisferio Norte.

En cuanto a lo primero, como sabemos, se tardó en adoptar las medidas de política que habrían alentado una relativa reactivación doméstica con medidas monetarias y fiscales expansivas, cuyos efectos recién –y con suerte- palparemos en unos seis a nueve meses. En efecto, la tasa de interés de referencia del BCR aún es muy alta y el gasto e inversión pública para infraestructura y políticas sociales se vienen aplicando a cuentagotas. Por lo que este año creceremos muy por debajo del 4-5% esperado por el gobierno. Más próximos a lo que sucederá están Waldo Mendoza y Germán Alarco quienes pronostican un crecimiento nulo o negativo, respectivamente. Es decir, a contracorriente de los datos oficiales recientemente publicados del crecimiento económico a marzo (3,05%): Resulta difícil comprender cómo el sector servicios pueda haber crecido 7% (¡que explica el 86% de ese crecimiento!), a la vez que se dieron abruptas caídas de la industria manufacturera (-5,4%) y de la recaudación tributaria de abril (-18%), como ya lo comentaran Farid Matuk y Bruno Seminario, entre otros de sus cuestionamientos a la cirugía amateur que se practica en el INEI.

Respecto al soplo que requerimos de los vientos septentrionales para despegar, las noticias no son halagadoras, dado que sus economías no parecen haber tocado fondo según los últimos informes de los organismos internacionales. El indicador más significativo, denominado índice líder o adelantado, que nos dice cómo evolucionará la coyuntura económica a futuro y en qué momento se daría el quiebre hacia el alza (o la baja), acaba de ser publicado por la OECD. De donde se tiene que ese índice sigue en caída libre desde hace 18 meses, como puede observarse en la ilustración adjunta. Es decir, el conjunto de las economías del hemisferio norte –es decir, las 29 economías de la OECD y otras 9 importantes- ya no soplan.

Lo que significa que aún tenemos que esperar pacientemente, ya que no bastan los esfuerzos domésticos. Lo que ciertamente es consecuencia del hecho que, desde los años noventa, nuestros gobernantes se han arriesgado a guardar todos sus huevos en una sola canasta, la del modelo primario-exportador, que solo vuela si fluyen los aires que vienen del septentrión. Por lo que deben atenerse a sus consecuencias. Cuando muy bien hubieran podido aprovechar parte sustancial de los excedentes que en estos años generó el boom económico para redistribuirlos y potenciar el mercado doméstico, el que ahora habría servido de sostén para afrontar la crisis.

Pero aún hay tiempo para adoptar medidas que sí tienen un impacto expansivo inmediato, tales como disminuir en dos o tres puntos el IGV, aumentar sustancialmente la RMV, ajustar los aranceles para volver al estatus previo a las dos rebajas anteriores, recurrir a medidas para-arancelarias, etc,, tal como lo han venido proponiendo hace meses Campodónico y Dancourt.

Fuente: www.jurgenschuldt.com
Fecha: lunes 10 de Mayo 2009



EEUU: ¿Recuperación en V, U, L o W?

Escribe: Jürgen Schuldt

Estupefactos por la crisis que se desató en EEUU, luego de la reventazón de la burbuja hipotecaria (en julio 2006) y de la de Wall Street (octubre 2007), los economistas hemos vuelto al Kindergarten. No tenemos ni idea de la duración que tendrá la presente recesión, por lo que estamos reaprendiendo el abecedario. Cada cual recurre a su letra preferida y la repite una y otra vez en la ilusión que la profesora los premie con un chupete.

En efecto, hay quienes se inclinan por la ‘V’, lo que efectivamente sería una victoria, ya que creen que la economía norteamericana se recuperará hacia fines del año en curso gracias a las masivas inyecciones monetarias y del gasto público. Los de la ‘U’, postulan una recuperación más pausada de la actividad productiva, fechándola hacia fines del 2010. Los de la ‘L’ opinan que sería tan extendida como la japonesa, que cubrió toda la década de los años noventa. Finalmente están quienes predicen un ciclo en ‘W’, asegurando que habrá una recuperación para el 2011 y una nueva caída, tal como sucediera –aunque no con esa gravedad- durante la Gran Depresión. En ésta se dieron dos recesiones: una primera, que se extendió de agosto de 1929 a marzo 1933 (¡43 meses!), luego se recuperó por tres años y volvió a repetirse entre mayo 1937 y junio 1938 (13 meses), a tal grado que el PBI real de EEUU recién recuperó el nivel que alcanzó en 1929 diez años después, en 1939.

Una vez más, estos pronósticos tan variados, reflejan tanto el estado calamitoso de la teoría económica en general y la de los ciclos de negocios en particular, como seguramente también la de algunos intereses específicos o inevitables ideologías. Personalmente opinamos que la ‘L’ será la letra predilecta en EEUU y que permitiría un crecimiento promedio de apenas 1% durante una década, lo que puede fundamentarse con algo de sentido común.

En primer lugar, como es evidente, tendrán que resolver el problema financiero-hipotecario, que solo es un paso inicial y no necesariamente el más sencillo, no solo por el enorme exceso de oferta de viviendas. Recuérdese que las políticas de reactivación en EEUU aún no tienen éxito, a pesar de los esfuerzos desplegados: El PBI norteamericano trimestral real anualizado cayó en 6,3% el último trimestre del año pasado y en 6,1% el primero del actual, siempre respecto al trimestre anterior (www.bea.gov/newsreleases/national/gdp/gdpnewsrelease.htm), con lo que la tasa de desempleo amenaza llegar al 10% y la deflación asoma peligrosamente.

Luego de recuperada la “confianza” por ese lado, habrá que afrontar el gigantesco déficit fiscal, estimado en 12% para 2009 y 10% para 2010, así como la elevada brecha comercial, acompañada por una deuda pública externa que alcanzara la astronómica cifra de US$ 13,7 billones (97% del PBI) a mediados del año pasado y que siguió creciendo desde entonces.

Finalmente, lo más complejo consistirá en reavivar los espíritus animales de los empresarios, lo que solo se logrará si tienen los estímulos necesarios. La cuestión es, sin embargo, una vez que se recupere la fe en el sistema financiero y se ajusten los desequilibrios externos, ¿donde invertirán rentablemente las corporaciones? ¿En más viviendas, más automóviles y más computadoras? ¿En la industria del acero, la agricultura o la pesca? Sería ridículo responder afirmativamente, más aún en una economía cuyo PBI es generado en un 66% por los sectores de servicios (la industria no llega al 12% del valor agregado).

Lo que significa que es necesario que -si realmente se espera una reactivación sólida- se gesten “innovaciones schumpeterianas” que permitan incrementar la alicaída tasa de ganancia a través de revolucionarios inventos tecnológicos. Éstos quizás provendrían de nuevas fuentes de energía, novedosos insumos materiales, la bio y nanotecnología, la robótica o de similares proezas aún desconocidas. Tendría que ser algo como lo que sucediera a lo largo de la historia del capitalismo de mercado en forma de ondas largas de crecimiento económico, comenzando con la “destrucción creativa” que se basó en la Revolución Industrial, pasando por la de los ferrocarriles y vapores, hasta llegar a la de los automóviles, la petroquímica, el sistema interestatal de carreteras, la TV y todo lo que acompañó los ‘Años Dorados’ de 1949 a 1973. ¿Podremos esperanzarnos en la creatividad de Sillicon Valley y la Ruta 25? ¿O es que la reactivación norteamericana y global vendrá del empuje de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China)?

Fuente: www.jurgenschuldt.com
Fecha: miércoles 20 de mayo 2009

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