martes, 21 de abril de 2015

UN 17 DE ABRIL HACE 48 AÑOS

DISCURSO DE ORDEN
XXIV PROMOCIÓN DEL CMLP

ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI ( Investigador UNMSM))

La generosidad del Presidente y amigo Ricardo Benavides general en retiro de la PNP, de la Junta Directiva que lo acompañan me han conferido el honor de realizar el Discurso de Orden en esta fecha tan importante en nuestras vidas.

En principio debo agradecer el encargo “sin dudas ni murmuraciones” prueba de ello estas líneas para recordar tan significativa fecha no sin antes felicitar a la Junta Directiva y a su presidente que han tenido y tienen el enorme trabajo de organizar, revivir, juntar, convocar a los diversos miembros de la Promoción XXIV, que como dicen algunos camaradas, es una gran sección.

Soy testigo de excepción de las múltiples llamadas para asistir a las diversas ceremonias y eventos organizados por la presente Junta Directiva, por ello en la medida de mis posibilidades, pues como investigador de UNMSM, consultor en el sector de energía y minas, periodista, y amante padre de familia era una obligación para mi estar en esta fecha.

En tal sentido, cómo olvidar la gran reunión del 13 de diciembre cuando cumplimos 45 años de egresados del CMLP donde asistimos más de 74 promocionales con nuestras respectivas parejas. Y asumo que todas estas reuniones tienen un sentido, el de prepararnos para las Bodas de Oro, en esta tercera juventud de nuestra existencia.

Esta reunión no es solamente para festejar a los cumpleañeros del mes de abril que es una práctica acertada, también es para felicitar a los diversos miembros que participan en los juegos deportivos que tienen como nombre a un reconocido deportista de la XXIV como Luis Arbulú, y sobre todo recordar, rememorar el primer día de nuestro ingreso a nuestro querido Colegio Militar.

Como testimonio personal debo recordar que antes de ingresar el 17 de Abril de 1967, habíamos pasado por un examen de admisión, donde la prueba se tomaba en lo que es el comedor del colegio. Por tanto, con 13, 14 o 15 años teníamos que dar un examen de rigor donde decenas de postulantes fueron rechazados, pues postulamos más de 2,500 e ingresamos un poco más o menos de 450.

Si la memoria no me falla, pues la memoria “es como las amantes… ingrata” fuimos los ingresantes los que adquirimos la condición de perros a partir de esa fecha, y egresamos menos de 340 que pasamos por el tercer, cuarto y quinto año, es decir pasamos por el reino animal de la modesta condición de perros, medianos chivos a vacas sagradas.

Por ello, permítaseme recordar con un minuto de silencio a todos los compañeros que ya no están físicamente con nosotros pero que nos acompañarán hasta el fin de nuestros días.

¡Muchas gracias!

Con la estadística de nuestro presidente son cerca de los 50 ex cadetes promocionales que están en el reino celestial, si a ello se suman los camaradas que radican en el extranjero y en el interior del país, a todos ellos nuestro reconocimiento deseándoles el mayor de los éxitos y bienestar familiar.


UNA FECHA MEMORABLE

1967 es un año interesante, el equipo Universitario de Deportes fue campeón del fútbol peruano y Lucho Cruzado fue reconocido como el mejor jugador del campeonato. Por si acaso no soy de la “U”

A nivel político el gobierno del arquitecto Fernando Belaúnde Terry se debatía en una grave crisis de gobernabilidad, con altos niveles de corrupción con una fuerte oposición a nivel parlamentario, como ahora, pues la alianza APRA/UNO del general Odría tenía mayoría congresal y al año siguiente se interpelaría a un Gabinete que solamente duraría 24 horas pues tal era la crisis que los militares con el general Juan Velasco Alvarado se vieron obligados a establecer el Golpe Militar del 3 de Octubre del 1968 ante el escándalo de la Página Once, por el asunto de la Brea y Pariñas con la IPC.

A la crisis política se sumaba la crisis económica con las primeras devaluaciones del sol frente al dólar con el incremento de los precios que afectaban a las clases medias en especial.

A nivel internacional se agudizaba el conflicto  del Medio Oriente  que llegaría a su clímax  entre el 5 al 11 de junio de 1967 con la Guerra de los 6 días entre Israel y los países árabes; y el general De Gaulle presidente de Francia exigía a los Estados Unidos el cumplimiento de la libre convertibilidad del oro pues se asumía que una onza de oro era igual a 33 dólares americanos, como lo establecía el acuerdo de Bretton Woods de 1944.

En ese contexto el lunes 17 de abril en la mañana con nuestros utensilios más elementales nos dirigimos al CMLP acompañados por nuestros padres y familiares, pues estaríamos internados hasta el Día de la Madre, que se celebra el segundo domingo del mes de mayo.

Los días de internamiento fueron utilizados para cambiar nuestra situación de jóvenes pelucones de la nueva ola, aficionados a los Beatles, Los Iracundos, Los Saicos a la estricta vida militar. 

¡Cuádrese Cadete! ¡Angulo recto carajo! ¡Saca pecho! ¡Paso ligero! ¡Uno, dos, tres! ¡Los tres últimos están castigados! Fueron parte de las palabras y los nuevos códigos.

En verdad, para un muchacho de 13 o 14 años la vida de internado en un colegio militarizado tiene fundamental importancia resulta una experiencia que te marca la vida

En especial en el primer año, donde prácticamente sobreviven los más fuertes ante una serie de experiencias, golpes en el pecho, ranas, ángulos rectos, insulsas marchas y contramarchas, en fin prácticas de la vida militar donde los cadetes de quinto y cuarto año, se desquitaban  a su vez de los abusos heredados del pasado; acciones todas propias de la vida militar bajo el supuesto de la formación del carácter.

¿Cómo olvidar el Bautizo al que fuimos sometidos? Me acuerdo que en las primeras semanas, después de almorzar, salían los cadetes de quinto año, luego los de cuarto y por último nosotros.

Cuando veo en TV. Mundo Salvaje en África, cuando los leones cazan a las manadas de cebras, o antílopes, así también éramos nosotros cazados por los cadetes de cuarto o quinto año. Por ello si no querías tender camas, lustrar botines, encerar pisos entre otros, teníamos que correr a la mayor velocidad posible, como en las sábanas africanas.

En tal sentido, lo primero que debo agradecer al CMLP en ese objetivo de “hacerse hombrecito” es el valerse por si mismo, pues ya no tienes a los padres, hermanos mayores o amigos del barrio que salgan en tu defensa. Esta experiencia formativa te prepara para la dura vida, donde el éxito o fracaso depende del esfuerzo personal, inteligencia, viveza en el buen sentido de la palabra.

DISCIPLINA, MORALIDAD. TRABAJO no son simples palabras. Son valores que nos han convertido en ciudadanos, en personas de bien, en amantes del Perú sobre todas las cosas. Capaces del desprendimiento y sacrificio de nuestro referente Leoncio Prado Gutiérrez después de la tragedia de Huamachuco, batalla que se pudo ganar si no fuera por la falta de municiones y de apoyo de otros jefes peruanos que mezquinaron soldados, vituallas y armas a nuestra Mariscal Andrés Avelino Cáceres.

¿Qué le escribía nuestro héroe a su padre Mariano Ignacio Prado, en una misiva del 15 de julio de 1883 horas antes de morir fusilado?: “Queridísimo padre: Estoy herido y prisionero, y hoy a las ocho y media debo ser fusilado por el delito de haber defendido a mi Patria”


Han pasado 48 años y está en nuestras retinas cómo de civiles, jóvenes de los diversos barrios de Lima, de los diversos estratos sociales y con provincianos de todo el Perú nos convertimos en cadetes, donde la disciplina en nuestros actos, la moralidad, el trabajo se convirtieron en los principios rectores de nuestras vidas.


El CMLP era ya un colegio posicionado con prestigio bien ganado. Somos la XXIV promoción  por tanto hay XXIII promociones que nos antecedían, pues era y es un privilegio haber estudiado en sus aulas.

Nuestro único premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa con sus obras “La Ciudad y los Perros”, y en su Memorias “El Pez en el Agua” ha convertido a nuestro colegio en una institución reconocida a nivel internacional. Es más, está agradecido con el CMLP pues reconoce que su vocación de escritor se forjó en sus aulas, en los dos años que como cadete de tercer y cuarto año estuvo internado.

Al igual que Vargas Llosa cada uno de nosotros reconoce una deuda imposible de pagar con nuestro querido colegio. Sea por la calidad de enseñanza. Sea por los amigos que se cultivaron allí, sea por los principios que nos inculcaron, o por todo ello.

En lo personal a pesar del tiempo transcurrido asumo una deuda, un reconocimiento  hacia el CMLP que me acompañará hasta el fin de nuestros días, un orgullo por esos tres años que nos han hecho hermanos para siempre.

Por todo ello muchas gracias por su atención.

Para terminar quiero que me acompañen con tres vivas.

¡Viva la XXIV Promoción!
¡Viva el CMLP!
¡Viva el Perú Carajo!

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