viernes, 14 de marzo de 2014

LA HUELGA, PROPICIADA POR LA INTRANSIGENCIA DE LA ADMINISTRACIÓN.*

* Por el Sindicato de Trabajadores Mineros de Doe Run Perú - Unidad Cobriza

Se ha concluido una extensa e innecesaria huelga, que ha causado daños es innegable ¿pero se pudo evitar la huelga? Por supuesto que se pudo evitar. Cabe la pregunta ¿Quién rompió el trato directo, para imponernos el arbitraje?, acaso no fue los representantes de la empresa. Los funcionarios de la empresa  parece que recién  han despertado de su letargo en que los había sumido la arrogancia, el capricho y la soberbia. ¿Acaso no era previsible el daño? ¿Dónde habían encarpetado la  pro actividad? ¿Era tan difícil hacer una sencilla evaluación costo/ beneficio? O ¿Es que es más importante aplicar criterios antisindicales sin importar los costos económicos? El Sindicato deja claro eso sí que jamás aceptará  imposiciones de ninguna clase, la ley de Relaciones Colectivas nos da un derecho irrenunciable y siempre apelaremos a él. Nunca será bueno el efecto económico de una huelga pero tampoco renunciaremos a su uso, si abusivamente se trata de la imposición por encima de la razón.

Las trilladas razones de acreencias y deudas las conocemos pero cuando se hablan de pago de los mismos y de proyectos no se puede cargar los costos directos de los mismos dejando de pagar salarios puesto que estos son invertidos para cubrir necesidades básicas de los trabajadores y sus familias no hay derecho a que la empresa se capitalice con el hambre de los trabajadores.

La empresa  al romper el trato directo con los trabajadores, en todo momento tuvo conocimiento de lo que estuvo fomentando, es decir la huelga, puesto que para que haya negociación se requiere de la voluntad de dos partes, en este caso, la empresa decidió retirarse y dejar a los trabajadores en suspenso, lo cual constituye un acto de mala fe, esperanzándose en todo momento en un posible arbitraje potestativo a fin de imponernos sus condiciones, a lo cual reaccionamos pacíficamente con la huelga, que constituye un derecho constitucional que nadie puede cuestionar.

Se rasgan las vestiduras y gritan a los cuatro vientos que usan una política laboral justa e igualitaria ¿Y la diferencia de salarios básicos? Se pidió una nivelación progresiva empezando por un sol lo que representa  menos de medio millón de dólares por año y nunca se quiso escuchar a pesar de que nuestro pedido siempre fue negociable. Para los dos años era un costo, en el peor de los casos de un millon de dólares. Este monto comparado a la pérdida es inmensamente minúsculo, pero parece que era más importante imponer el plan de alguien, que a todas luces está en contra de la empresa,  había pensado e irresponsablemente  se le hizo caso.

En cuanto al costo del concentrado que produce Cobriza es un tema completamente discutible porque ante las reiteradas veces que se ha pedido un informe de los elementos que se consideran para llegar a ese costo operativo, nunca la empresa ha podido demostrar la verdad del asunto y siempre han llegado a explicaciones contradictorias unas de otras.
La situación de la empresa puede ser una sola pero las condiciones de trabajo siempre han sido diferentes y en los últimos tiempos las condiciones se están agravando por la falta de inversión en la creación de mejoras para paliar las condiciones infrahumanas en que se vienen desarrollando las labores.

La definición económica a que se ha arribado es el producto de una batalla dónde la empresa se empecinó en imponer montos y formas de pago. Incluso ante la Autoridad de trabajo la administración de la empresa seguía planteando el monto irrisorio de S/. 2.70, para el primer año y de S/2.90, para el segundo año, empecinados en NO querer negociar, y divagar en temas superfluos, antes de afrontar nuestros reclamos y responder por nuestros derechos.
Luego de muchas reuniones extraproceso, y ante la insistencia de los trabajadores y de la Autoridad de Trabajo, soltaron propuestas que al parecer eran directrices que debían seguir al pie de la letra, como si no tuvieran capacidad para poder negociar libremente ante nosotros.

Finalmente ante la falta de argumentación de la comisión negociadora de la empresa, ésta tuvo que ofrecer lo que según ellos es el monto máximo que podían ofrecer y que ya lo habían pactado con La Oroya. Asimismo, se lucho duramente por el tema de fechas de pago de nuestras remuneración actualizadas, punto que era otro capricho inaceptable de la administración de la empresa que argumentaba que: “cómo van a explicar a los trabajadores de La Oroya el hecho de pagar de forma distinta los aumentos”, y querían imponernos  que aceptáramos la creación de una deuda cuyo pago se tendría que hacer en forma postconcursal, es decir, querían pagar nuestras remuneraciones actualizadas cuando termine este proceso, que seguramente sería cuando ya muchos de los actuales trabajadores se hayan jubilado o retirado. Querían que aceptáramos condiciones que devienen de una cláusula hecha ante la falta de inteligencia y argumentos de negociación del convenio con Metalúrgicos en una forma malévola para restringir nuestro derecho a negociar.

A consecuencia de la lucha pacífica, hemos logrado que a la administración de la empresa le quede bien en claro que no puede tomar decisiones arbitrarias y pretender pasar por encima de los trabajadores de cobriza, sin antes consultarnos y negociar directamente de forma digna e igualitaria todas las condiciones de trabajo que se planteen, asimismo, el aumento salarial llegó a un monto superior que el propuesto en todo momento por la empresa y el pago de la remuneración actualizada se iniciara desde marzo de este año, y no en forma de deuda, de aquí a dos o tres años como pretendía que aceptáramos a la empresa, asimismo otros beneficios como la bolsa de cierre que pretendía quitarnos por el hecho de haber recurrido a la huelga, derecho que hemos mantenido y no nos han podido quitar. Igualmente el pago adeudado de CTS, que se efectuara en el mes de marzo, la permanencia de los trabajadores contratados a plazo fijo, entre otros derechos que se pretendía retirar, y que informaremos en su oportunidad.

Estamos de acuerdo que hay que sacar a la empresa adelante pero nuestra participación será con nuestro esfuerzo y trabajo con valor agregado cada día, como ha venido siendo hasta ahora. Lo que no estamos de acuerdo es restringir el estudio de nuestros hijos o rebajarles la ración de su alimentación para aportar además nuestros sueldos para pagar deudas que otros lo crearon.

La Comisión de Negociación de los Trabajadores


13 de marzo del 2014 

No hay comentarios: