miércoles, 16 de noviembre de 2016

ASÍ SE JODIÓ EL ACERO EN EL PERÚ - DERRUMBE DEL EMPLEO EN SIDERPERÚ

ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI

La historia de la industria del acero en Perú es la historia de las oportunidades perdidas, ligada a las aspiraciones industriales frustradas que nuestro país aplicó en los años cincuenta del siglo pasado, relacionadas a las políticas  proteccionistas que llevadas a su máxima expresión terminaron en los generosos subsidios de los años ochenta bajo el primer gobierno aprista, donde la tonelada de acero se vendía por debajo de su costo de producción, al igual que las gasolinas de PetroPerú, donde un litro promedio de combustible era más barato que un litro de Coca Cola.

Estas políticas tuvieron consecuencias desastrosas en los estados financieros de las empresas públicas, que generaron pérdidas netas y  desbalances patrimoniales, realidad que se agravó con la hiperinflación galopante que licuo los ingresos del fisco, empresas y familias.

Entre las empresas afectadas que experimentó una grave descapitalización se encontraba Siderperú S.A., ubicada  en el norte de Lima, en la ciudad de Chimbote, responsable de la producción de los productos de acero largos y planos, llegando a los más avanzado de la industria metal mecánica con la producción de bolas de molino para la molienda de los minerales en las plantas concentradoras.

Desde el punto de vista material, de la producción y reproducción del acero el insumo fundamental es el hierro por el contenido de fierro que pueda tener. En tal sentido, dependiendo de la tecnología aplicada se necesitan entre tres y cuatro toneladas de hierro para obtener una tonelada de acero. Por ello, nuestros gobernantes apostaban por una integración técnica entre los ricos yacimientos de hierro de Marcona y la industria siderúrgica en la ciudad de Chimbote, que además era el principal puerto industrial por la actividad pesquera y la producción de harina de pescado que posicionaron al Perú en el liderazgo mundial.

En tal sentido, ante el desastre económico de la política heterodoxa del primer gobierno de Alan García, la dictadura fujimorista aplicó en los primeros años de la década de los noventa, la receta de la privatización de las empresas públicas con el objetivo de promover la inversión privada, incrementar  la productividad  de la economía peruana y haciéndola más eficiente, reduciendo la actividad económica empresarial  del estado al mínimo posible.

SIDERPERÚ: UNA ABSURDA PRIVATIZACIÓN

En razón de una privatización sin planeamiento ni estrategia, carente  de una visión de desarrollo global del país ni sectorial, la industria siderúrgica experimenta una crisis terminal después de más de dos décadas de la aplicación de las recetas privatizadoras, donde desde el 2010 a la fecha con argumentos falaces se mantiene inoperativo el Alto Horno de Chimbote que constituye el corazón de la industria siderúrgica.

Expresión de la crisis son los despidos sistemáticos de la fuerza de trabajo, con el objetivo de largo plazo de convertir en última instancia a la empresa SiderPerú, prácticamente en una empresa importadora y distribuidora de los productos del acero, gracias a la producción global de la transnacional brasileña Gerdau, uno de los gigantes de la industria del acero, con operaciones en Brasil, Chile, Colombia, España, USA, Turquía, India y en muchos otros más países.

En el caso del hierro con la privatización de la empresa Hierro Perú (1993)  a favor del gigante chino Shougang Group cuya filial Shougang Hierro Perú explota los ricos yacimientos de hierro de Marcona ubicados en la provincia de Nazca-Ica, donde más del 98 por ciento de la producción se destina a satisfacer los requerimientos de su matriz en la China Popular.

En tal sentido, gracias a una absurda privatización del hierro sin compromisos de abastecimiento al mercado interno prácticamente el íntegro de la producción nacional se traslada a la China que se constituye en la primera potencia mundial en la producción de acero, explicando  casi el 50 por ciento de la producción global que en el 2015 superó las 1,621 millones de toneladas de las cuales el gigante chino explica más de 803 millones de toneladas de acero bruto.

Es necesario tener en cuenta esta realidad para entender la problemática del acero en el país, donde el actual operador de la empresa SiderPerú el gigante brasileño de Gerdau que se ubica entre las veinte empresas más importantes a nivel mundial por la producción de acero e ingresos por ventas por las toneladas vendidas tanto en productos largos como planos.

La transnacional brasileña en la compra del mayor paquete accionario de SiderPerú en el 2006 se comprometió a modernizar y potenciar el Alto Horno de la empresa, asumir una serie de inversiones para incrementar la capacidad de planta, pero todo ha sido una falacia pues del 2010, asumiendo políticas de la matriz se ha convertido en un importante importador de palanquillas, chatarra y de otros productos intermedios, cerrando sistemáticamente una serie de operaciones para justificar más tarde  el cierre de operaciones por motivos estructurales, y ejecutar el despido de personal calificado.

En una estrategia global de operaciones a Gerdau nunca le interesó reactivar las operaciones del Alto Horno pues le resulta más económico importar insumos de sus operaciones de otros países donde opera en una negocio rentable a pesar de la competencia china, que trae palanquillas desde Turquía, y de la competencia local de Aceros Arequipa.

Así, desde el 2010 ha cerrado una serie de operaciones como la Planta de Hierro Esponja, la Planta de Gas de Carbón, el área de lingotes, y de sintetizar. A ello debe sumarse el cierre de la Planta de Productos Planos, el Horno de Planchones, el Parque de Bobinas etc. Sumadas a ello la Planta de Acero, con las unidades de Colada Continua, los Convertidores LD1 y LD2, con la Planta de Oxígeno entre las más importantes.

Por tanto desde el 2010 a la fecha a pesar de las utilidades operativas y netas positivas obtenidas entre el 2006 al 2015, pues solamente obtiene pérdidas en el 2009 en razón de la crisis financiera mundial , en el 2012 y 2014 las pérdidas se explicarían por pérdidas contables gracias a los altos costos por depreciaciones, amortizaciones y crecientes gastos de fabricación injustificados más el deterioro de activos que se cargan al costo.

DESPIDOS INJUSTIFICADOS

Como resulta evidente en el cuadro “SiderPerú: Una Privatización Perversa” los más afectados por la decisión empresarial de cerrar una serie de operaciones, plantas y unidades son los trabajadores especialmente obreros que desde el 2014 ex profesamente promovidos a la categoría de empleados con lo cual  se perjudicaron con la pérdida de una serie de beneficios, y que reducidos en las operaciones de mantenimiento y servicios generados son sistemáticamente invitados al retiro, con incentivos económicos perversos que encubren el más hipócrita despido.

Como se podrá observar en el cuadro en referencia el número de trabajadores de un máximo de 2,092 entre funcionarios, empleados y obreros nombrado y contratado en el 2007 se va reduciendo paulatinamente para ubicarse en los 1,347 en el 2013 y hacia agosto del 2016 sumar los 1,109 a los cuales habría que restar los 180 trabajadores invitados al retiro en el mes de noviembre del presente, asunto que tendrá que resolver el Ministerio de Trabajo y Fomento del Empleo.

Al respecto debiera llamar la atención la temeraria afirmación de la auditora “Pazos, Lopez de Romaña, Rodríguez” contratada por el Grupo Gerdau para justificar los despidos que no tendrían sustentación económica de fondo, salvo el maximizar las utilidades privadas en una estrategia para convertir a SiderPerú en una empresa importadora y distribuidora de los productos de acero a nivel nacional.

¿Qué sostiene la empresa auditora en sus conclusiones finales? 
Sin justificación económica ni una investigación que respalde el despido de 180 trabajadores de la empresa como presente navideño se sostiene que: 

“ a) Debido a la caída de precios y el ingreso cada vez más fuerte de compañías importadoras y comercializadoras de productos de acero se dejó de operar ciertos procesos productivos. A pesar de ello la Compañía ha mantenido personal excedente de sus áreas operativas con costos fijos laborales permanentes, los cuales están asignados al área de Servicios Generales. ……

e) La reducción del personal de 1,107 a 927 trabajadores, implica una reducción en el gasto mensual de S/1,052,158 (Ver Anexo I), ello significa que el gasto anual de 2017 y de cada uno de los siguientes años se reducirá  en aproximadamente S/12,678,187 (ver Anexo I) considerando remuneraciones y costos laborales conexos (específicamente, vacaciones, gratificaciones, CTS, contribuciones sociales entre otros)”.

En verdad debieran provocar extrañeza estas conclusiones este tipo de conclusiones que no consideran la posición de mercado del Grupo Gerdau y la estrategia global de sus operaciones, donde más del 30 por ciento de las compras de SiderPerú se realizan a la matriz y filiales. 

Lamentablemente el estudio de la consultora no dice absolutamente nada del derrumbe del precio del hierro a nivel internacional desde un precios de 100 dólares la tonelada en el 2012 a menos de 30 dólares en el 2016, con lo cual se abaratan los costos de transformación pues el hierro y sobre todo los insumos que procesa SiderPerú los obtiene de sus empresas hermanas.

En verdad, no se desarrolla el fuerte ahorro de mano de obra directa e indirecta entre el 2015 y 2014, donde el costo laboral se redujo en   más de 8.3 millones de dólares, pues resulta inconveniente para los intereses empresariales. En tal sentido, cabe preguntarse ¿Cuánto se ha ahorrado en la planilla desde el 2007 al 2015 cuando el número de trabajadores pasó de los 2,092 a 1,142, lo que representa una reducción del número de trabajadores de más del 46 por ciento.

Es más, como debiera ser evidente por el estudio de los estados financieros del 2006 al 2016, estamos ante una empresa rentable a pesar de la desleal competencia china en el mercado del acero. Los bajos precios del hierro han disminuido más drásticamente que los precios del acero, asegurando la rentabilidad de la transnacional brasileña Gerdau que estaría faltando a los códigos de responsabilidad que dice respetar, despidiendo impunemente a decenas de trabajadores peruanos, agravando la situación social de Chimbote.

EPÍLOGO
En Chimbote decenas de familias viven en la zozobra pues los trabajadores de SiderPerú experimentan en carne propia las consecuencias de una absurda privatización que en la práctica está convirtiendo a nuestro país en un importador de los productos del acero. Ello se demuestra en el desmantelamiento de los tímidos avances en la industria. Estamos fomentado las políticas del desempleo por la falta de una estrategia de desarrollo y del clamoroso incumplimiento de las inversiones asumidas con Proinversión y el Estado peruano en el proceso privatizador.

Al margen de los compromisos asumidos por PPK en la reciente campaña electoral para reiniciar el funcionamiento del Alto Horno en Chimbote, urge la necesidad que el Congreso de la República y la clase política investigue a profundidad la privatización de SiderPerú, en cuanto a los incumplimientos contractuales, y las consecuencias económicas sociales de los despidos injustificados frente a una transnacional que considera al Perú como un centro distribuidor de su producción a escala mundial. 












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