miércoles, 29 de agosto de 2012

PETROPERÚ: APROBACIÓN MAYORITARIA PESE A LA DBA


ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI (Investigador UNMSM)

Pese a la campaña infame contra la modernización y fortalecimiento empresarial de PetroPerú de parte de los felipillos de la DBA (Derecha Bruta y Achorada), un mayoritario 72% de los encuestados por Ipsos Apoyo está de acuerdo con el fortalecimiento empresarial y se identifica con la empresa por representar la esencia de la peruanidad que no se contrapone con la globalización de las relaciones sociales. Ello coloca como problema esencial las relaciones del Estado y mercado, es decir ¿cómo resolver y administrar el conflicto entre el interés público y privado?

Con refinados métodos estadísticos de muestreo y teoría de probabilidades, con una muestra representativa en todos los niveles socioeconómicos se puede estimar con un mínimo de error más o menos cinco por ciento, la aprobación, la aceptación o rechazo a una propuesta. Es como si al ser humano con el análisis de una célula se le puede diagnosticar el tipo de enfermedad que adolece.

Así, la última encuesta de Ipsos Apoyo Opinión y Mercado S.A. ante la pregunta a 1,200 ciudadanos, a lo largo y ancho del país, sobre si está de acuerdo o en desacuerdo con el fortalecimiento de PetroPerú, el 72% de la muestra respondió positivamente, siendo en el norte del Perú donde se alcanzó el porcentaje más alto un 79% y el centro aprobó con el 64%, mientras Lima expresó un 71% de aprobación.

Es más, fue  el nivel socioeconómico B, es decir la llamada clase media que tiene ingresos menores a los 3,000 nuevos soles mensuales y un mayor acceso a la información, el que expresó la aprobación más alta 79%, ello refuerza la tesis de la identidad con el sentido de lo nacional, como sucede en la identificación del ecuatoriano con Petroecuador, el chileno con ENAP, el colombiano con Ecopetrol, el brasileño con Petrobras, todas empresas petroleras estatales en América Latina. 

En la opinión pública se ha internalizado la idea legítima sobre la presencia en nuestro país de eficientes empresas estatales de hidrocarburos y de la energía de terceros países que operan desde hace años, a pesar del discurso liberal y dogmático que se impuso en América Latina en los años noventa del siglo pasado, que dicho sea de paso Brasil, Colombia, Ecuador y Chile no asumieron, a diferencia de Argentina, Bolivia y el Perú.

Una lectura crítica de los resultados de la encuesta empezaría por cuestionar la misma identidad de la empresa consultora, Apoyo S.A., identificada desde los años noventa del siglo pasado con la privatización de la actividad empresarial del Estado al igual que Macroconsult y otras consultoras que realizaron pingues negocios con la dictadura fujimontesinista, pues no solamente asesoraban a las instituciones públicas, en especial a la COPRI responsable de la privatización sino también a los intereses privados, todo en nombre de la modernidad y libertad de los mercados.

Sin embargo el rigor estadístico aplicado en la encuesta permite reconocer una objetividad, una realidad sobre cómo es percibida la petrolera estatal a nivel nacional, a pesar de las limitaciones impuestas por la privatización y los principios constitucionales vigentes sobre el rol subsidiario del Estado en la economía que constituyen una camisa de fuerza para el fortalecimiento de PetroPerú y ElectroPerú.

La privatización de los activos de PetroPerú, tales como lotes petroleros, filiales (Petromar, Solgás, Transoceánica, grifos, Petrolube, etc.), refinería La Pampilla, terminales etc. empezó en 1991 con la transferencia de los llamados lotes marginales de Talara al sector privado, alcanzando su punto más alto en 1996 cuando se privatizaron los lotes de hidrocarburos 8/8X (Trompeteros) y X (Talara), y la refinería La Pampilla, la más importante unidad de procesamiento de crudo que abastece preferentemente al mercado de la capital.

En tal sentido, es urgente y necesario realizar un balance económico financiero y social de la privatización de los lotes de hidrocarburos que fueron privatizados en especial de los contratos próximos a su vencimiento. De igual forma se debe estimar cuál fue el monto de las regalías y del impuesto a la renta pagado al Estado, las inversiones efectuadas en las unidades privatizadas  y los volúmenes de reservas de hidrocarburos existentes a la fecha.

Ello es más urgente y necesario en razón del interés de la transnacional  Repsol de España de transferir sus activos en América Latina, luego de la estatización de YPF por el gobierno argentino, que representaba el 50% de los activos de la transnacional en la región. Si a ello se suma los problemas financieros de España y los fabulosos niveles de endeudamiento público privado de empresas y bancos afectando a los principales accionistas de la transnacional española.

Como inferencia habría el interés de Repsol de vender los grifos de bandera que tienen en el Perú y su participación en la Refinería La Pampilla que fue privatizada a precio vil en 1996. En tal sentido, las inversiones necesarias para reducir el azufre en el diesel a 50 partes por millón costarían más de US$ 1,000 millones de dólares en la refinería, por ello las mismas no estarían en los planes de la empresa a pesar del discurso de sus más altos funcionarios.

¿POR QUÉ EL APOYO?
A pesar del tiempo transcurrido la encuesta de Apoyo debe ser analizada desde varios enfoques. Uno de ellos tiene que ver con la identidad nacional y la peruanidad. La empresa PetroPerú a pesar de sus 43 años de permanencia disminuida en el mercado de combustibles pues no extrae ningún barril de crudo ni produce una molécula de gas natural, está ligada a la peruanidad, a la forma y esencia de ser peruano, con todas sus virtudes y defectos.

Es una de las pocas empresas peruanas con las cuales se identifica la población, después de la defección de las tiendas Wong adquirida por capitales chilenos, o la captura de la Inka Kola por capitales transnacionales. En cierta medida está en el subconsciente colectivo como el cebiche, de allí la defensa y/o identificación con una empresa que en los últimos tiempos quiere resurgir como el ave fénix, con lotes petroleros, terminales, grifos y buques propios, a pesar de la oposición del pensamiento liberal. 

Al satisfacer el 48 por ciento del mercado de combustibles la opinión pública percibe que la petrolera estatal regula los precios evitando los abusos de mercado de parte de los privados, de allí que estrictas razones económicas expliquen la necesidad de su fortalecimiento. La petrolera estatal con sus limitaciones abastece en recónditos lugares donde no resulta atractiva la venta para la competencia.

Que solamente un 12% de los interrogados desaprueben su fortalecimiento no significa necesariamente que apuesten por su privatización, y que un 16% no precisa una opinión, demuestra la necesidad de explicar mejor las ventajas para el país y al ciudadano de a pie, de tener una empresa petrolera integrada, con producción de crudo y gas por un lado, es decir con participación en los lotes de hidrocarburos, y de otro lado, con estaciones de servicios de combustibles (grifos).

El fortalecimiento y modernización de PetroPerú no solamente está ligado a la producción de combustibles limpios en la Refinería de Talara que permitirá ganancias ambientales al conjunto de la población del país, ni a la posibilidad de refinar los crudos pesados provenientes de la selva norte, que hoy se exportan. También se relaciona con su participación directa en la producción de crudo y en los nuevos negocios como el gas natural y el gas licuado de petróleo (GLP), con la posibilidad de envasar y comercializar el gas licuado a través de grifos propios. 

En síntesis, el fortalecimiento de PetroPerú significa su integración vertical con producción propia y distribución minorista y su participación en los nuevos negocios. Ello supone una renovación de su plana gerencial pues no se puede ser gerente por acumulación de servicios sino por sus resultados y buenas prácticas. Implica la mayor transparencia en sus actividades de compra y venta, en especial de la adquisición de crudo que se prestan a suspicacias empresariales. 

Esta encuesta aprobatoria debiera servir a la nueva administración para cortar de una vez por todas con las “manzanas podridas” que aún se mantienen en PetroPerú. Constituye un voto de confianza que debe ser aprovechado para acelerar su fortalecimiento y modernización con transparencia como es el deseo de la mayoría de peruanos.



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