miércoles, 9 de diciembre de 2009

GLOBALIZACIÓN Y SALARIOS EN LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA

La Importancia del Dictamen Económico Laboral (*)

El 1 y 2 de diciembre el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo organizó el Seminario “Parámetros para una adecuada contratación laboral, la libertad de sindicación y las vías de solución en la negociación colectiva”, donde tuve la oportunidad de participar como expositor con una ponencia sobre la “Naturaleza del Dictamen Económico Laboral” como un instrumento fundamental para enfrentar y resolver positivamente los conflictos laborales, que en esencia se explican por mayores incrementos remunerativos y mejores condiciones de trabajo ante la empresa. Esto significa una redistribución del excedente neto generado entre utilidades y salarios.

En verdad, luego de las palabras de la Dra. Manuela García Cochagne ministra del sector y profesional de carrera con una gran experiencia en la solución de conflictos laborales, se dio inicio a una serie de exposiciones a cargo de destacados profesionales laboralistas que incidieron en la necesidad de enfrentar, administrar y resolver positivamente los conflictos entre la empresa y trabajadores organizados, preferentemente en la etapa del trato directo de la mejor forma posible.

La exposición a mi cargo en power point se puede ver completa en mi página web
www.mancozaconetti.com, en la sección Descargas- Laboral, esta presentación estuvo centrada en la importancia que tiene para los sindicatos el Dictamen Económico Laboral (DEL) como instrumento de primer orden que permite reconocer la realidad económica financiera de la empresa y una estimación preliminar de la demanda de incremento salarial sobre el costo de la mano de obra.

Al hacer transparente la información básica de la empresa sobre sus estados financieros y principales cuentas como el balance general, el estado de ganancias y pérdidas, cambios en el patrimonio neto, el flujo de efectivo y sobre todo la estructura vigente de las remuneraciones y sus colaterales. A partir de ello, es que se puede estimar el costo salarial como participación frente a los ingresos y frente al costo de ventas (egresos). En tal sentido, el Dictamen al exponer la rentabilidad bruta, operativa y neta de la empresa fija las posibilidades de los incrementos salariales, pues resultaría obvio si una empresa tiene pérdidas netas no se podría justificar un incremento remunerativo.

Por ello, el Dictamen resulta un instrumento propicio para un análisis de corto plazo, estático como una radiografía en un momento determinado sobre los niveles de ingreso y rentabilidad empresarial que con sus características resulta un instrumento indispensable para sincerar las relaciones entre el capital y el trabajo.

En el siglo XXI con la globalización de los capitales y mercados más las limitaciones para la libre movilidad de la fuerza de trabajo resulta necesario fortalecer la capacidad negociadora de los trabajadores organizados en sindicatos pues ello impone una mejor y mayor racionalidad económica en las negociaciones colectivas determinando que los incrementos salariales se ajusten no solamente a la rentabilidad empresarial sino también a la posición de mercado de la empresa a nivel interno y externo, y sobre toda a la productividad del trabajo.

SALARIOS INDETERMINADOS

Sobre el problema de los salarios siempre existe controversia en razón que el pensamiento tradicional que casi siempre coincide con la propuesta empresarial identifica el incremento salarial con el índice de precios al consumidor (IPC) que estima la inflación en un momento determinado con todas las limitaciones que ello pueda significar. Así, resulta usual expresar que si el IPC, es decir si la variación de los precios al consumidor en el año fue del 4% el incremento salarial debiera tener ese nivel. Con esta forma de pensar lo único que se esta proponiendo es la recuperación tardía de los niveles salariales.

Esta forma de pensar, al margen de los intereses ideológicos que pueda tener, constituye una limitación para una mayor participación de los trabajadores en el excedente neto generado. Por ello, resulta positivo para los trabajadores recuperar los principios básicos de la Economía Política expuestos en su origen por Adam Smith en su obra fundamental la Riqueza de las Naciones (1776) cuando señalaba: “Los salarios del trabajo dependen generalmente por doquier, del contrato concertado por lo común entre estas dos partes, y cuyos intereses difícilmente coinciden. El operario desea sacar lo más posible, y los patrones dar lo menos que puedan…”

A pesar del tiempo transcurrido esta afirmación sigue plenamente vigente, ahora más que nunca que la globalización de las relaciones sociales de producción y distribución, impone nuevos retos y desafíos a los trabajadores en las negociaciones colectivas. Esta es una realidad objetiva no solamente para los trabajadores ligados al sector exportador (minería y petróleo) sino también para el sector ligado al mercado interno en razón de las políticas que apuestan por las firmas de Tratados de libre Comercio” (Estados Unidos, México, Chile etc.)

Cuando Adam Smith afirmaba que las relaciones entre la empresa y el trabajo “cuyos intereses difícilmente coinciden”, hace hincapié en la naturaleza del salario cuyo nivel hasta cierto punto resulta indeterminado. Esto significa que el nivel del salario está por definir, en razón que dependería de la fuerza y capacidad negociadora de las partes.

En tal sentido, sindicatos organizados con dirigentes legitimados en la práctica sindical, con una asesoría solvente y una estrategia positiva pueden alcanzar incrementos salariales por encima al obtenido entre otras empresas del sector. Por ello, en una interpretación entre un mínimo salarial, que no es exactamente el mínimo fisiológico por el contenido moral e histórico que tienen los salarios en cada país y en cada región. Se podría definir este mínimo salarial como aquel salario que permite la reproducción del trabajador y su familia en el mercado.

Como una digresión sobre este mínimo fisiológico está la experiencia de los trabajadores forzados en las fábricas de la Alemania Nazi durante la segunda guerra mundial. Los millones de trabajadores rusos, polacos, franceses, y judíos etc que perecieron con una alimentación que no superaba las 800 calorías diarias, expone los límites de sobrevivencia humana. Este problema de reproducción de la fuerza de trabajo limitó seriamente la capacidad bélica de la Alemania de Hitler.

En el otro extremo, está la experiencia de los Estados Unidos de Norteamérica que movilizó a millones de trabajadores, incorporando masivamente a las mujeres por primera vez en la historia en las industrias de armas, lo cual permitió a largo plazo la victoria de los ejércitos aliados. Fue gracias al esfuerzo de los trabajadores norteamericanos y su alta productividad que se pudo dotar de armamento a los ejércitos ingleses y soviéticos, asegurando la victoria.

Frente a este salario mínimo, el límite superior sería aquella tasa de rentabilidad mínima aceptable para el capital para ser remunerado. En razón que una tasa inferior de rentabilidad obligaría al traslado de los capitales a otros sectores u actividades como la compra de acciones, la bolsa de valores, por último depósitos en los bancos. Esta tasa de rentabilidad mínima se podría definir como aquella que no pone en riesgo la continuidad de la actividad empresarial.

Por tanto, tomando como límite inferior el salario mínimo y la tasa de rentabilidad mínima del capital como límite superior, en ese espacio determinado que se podría suponer como una línea de continuidad, los salarios y por tanto el incremento remunerativo estimado como tasa se podría fijar en cualquier punto del espacio, ello dependerá en última instancia de la fuerza y capacidad negociadora de las partes.

En este contexto el Dictamen Económico Laboral elaborado por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo tiene una importancia de primer orden pues bien aprovechado por los sindicatos potencia la capacidad negociadora de los trabajadores y obligaría a la empresa a mejorar las contrapuestas de incremento salarial.

Así en este juego negociador, los trabajadores organizados están en la obligación de sustentar las demandas de incrementos salariales y de mejora de las condiciones de trabajo, en una investigación económica de la realidad económica empresarial que permita la mayor racionalidad en las negociaciones con los representantes de la empresa. Por ello, al margen de las negociaciones en trato directo, ante las limitaciones económicas que muchas veces tienen los sindicatos de contratar los servicios de asesoría, sería importante que desde el inicio de las negociaciones se demande ante el Ministerio de Trabajo la necesidad de contar con el Dictamen Económico Laboral.

De otro lado, desde el punto de vista de la empresa resulta un imperativo la necesidad de modernizar las relaciones entre el capital y el trabajo, para superar las visiones de “cholo barato” y de reducción de costos a costa de la participación laboral. Se trata de asumir a los trabajadores como el principal activo de la empresa. Por ello, el éxito empresarial debe ser también compartido con los trabajadores. Esta visión moderna ayudaría para atenuar la naturaleza de los conflictos laborales en las negociaciones colectivas.

En resumen una mayor racionalidad económica en las negociaciones colectivas se impone como una necesidad para superar positivamente la naturaleza conflictiva de la relación entre el capital y el trabajo. En tal contexto el Dictamen Económico Laboral con todas sus limitaciones permite una mayor transparencia de la información y potencia sobre todo el juego negociador.

Sin embargo, ante la fuerza de la globalización resulta imprescindible la actualización de los parámetros del Dictamen. Es decir, frente a una economía como la peruana fuertemente concentrada a nivel de la producción, niveles de venta y de capitales, no es posible asumir en el Dictamen la misma estructura para todas las empresas, que no solamente cuentan con diferencias en el marco tributario; caso minero, petrolero o eléctrico, sino también por las políticas de grupo empresarial. Es decir, por el predominio que pueda existir entre las relaciones de empresa filiales con la empresa matriz o entre empresas vinculadas, y los llamados precios de transferencia.

ALGUNAS LIMITACIONES

Lamentablemente el Dictamen Económico Laboral no hace referencia a los siguientes aspectos necesarios para evaluar la situación económica, financiera y laboral de toda empresa:

1.- Posición de mercado en el sector o industria donde se desarrolla la empresa, a nivel interno y externo.
2.- Posición de la empresa en la economía interna del país y a nivel internacional, según ingresos, activos, ganancias y rentabilidad.
3.- Respaldo financiero, de la empresa matriz o accionistas principales de envergadura mundial.
4.- Transacciones entre Matriz, Filiales y Vinculadas. Los precios de transferencia.
5.- Marco Tributario y Exoneraciones del Impuesto a la Renta.

Al margen de estas limitaciones que podría ser subsanables mediante un estudio y con normas laborales para legislar de la mejor forma posible tratando de poner al día la ley de acuerdo a la realidad en el sentido del gran jurista Kelsen. Sin menoscabo de algunas limitaciones el Dictamen Económico Laboral (DEL) resulta un instrumento necesario y fundamental para hacer más transparente las relaciones entre los trabajadores y la empresa.


*La exposición sobre el Dictamen Económico Laboral, la encuentran en mi web:
www.mancozaconetti.com , sección Descargas, carpeta Laboral.

O sino en el enlace:
http://www.mancozaconetti.com/index.php?option=com_remository&Itemid=6&func=select&id=4

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