martes, 19 de abril de 2016

LA CORPORACIÓN LINDLEY SE VA PARA EL MERO MÉXICO - Con ridículas Participaciones en las Utilidades

ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI

En el rubro de bebidas no alcohólicas la Corporación Lindley  tiene una participación del 67.4 por ciento del mercado. Cuando se toma una botella de Coca Cola, Inca Kola, Sprite, Fanta, Crush, Frugos del Valle, y la mineral San Luis, uno debiera saber que todas estas marcas pertenecen y son elaboradas en las diversas instalaciones de la Corporación Lindley que se distribuyen en las principales capitales del país. (Ver recuadro “Arca Continental Nuevo Accionista de Corporación Lindley y las Bebidas Controladas ..”

La Corporación Lindley hasta setiembre del 2015 era controlada por capitales nacionales asociados a las diversas fracciones de los herederos de don Isacc Lindley Stoppiane, cuyo padre inmigrante británico formó hacia 1910 la empresa primigenia la “Fábrica de Aguas Gasificada Santa Rosa” creada por el patriarca José R. Lindley e Hijos en 1910, la cual constituye el embrión del grupo que está identificado con la Inca Kola, la bebida de sabor nacional.

Si, desde fines del 2015 la trasnacional mexicana Arca Continental controla hasta el 60 por ciento de las acciones de la Corporación Lindley S.A. y tiene interés por seguir aumentando su participación. Es más, en una transacción que ha sido cuestionada por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) por su falta de transparencia y ocultamiento de información hacia los accionistas minoritarios, la transnacional mexicana  habría pagado más de 971 millones de dólares por las acciones comunes y de inversión a las distintas fracciones de la familia Lindley. 

Esto forma parte del proceso de desnacionalización de la economía peruana en el marco de una globalización económica que tiene entre sus primeros afectados a sus trabajadores, que en última instancia hicieron posible el aumento patrimonial de la  corporación. Con salarios rezagados que no tienen correspondencia con la riqueza creada, con participación de utilidades ridículas en razón de la aplicación de una serie de beneficios tributarios y artilugios contables que disminuyen la utilidad imponible sobre la cual se aplica el 10 % de participación para los trabajadores, los mismos que son mudos testigos del “cambio de timón” en la propiedad accionaria.

Se debe reconocer que Arca Continental, S.A.B. De C.V. y subsidiarias es una transnacional mexicana que tiene como principales accionistas en el país azteca a la familia Barragán (30.7 %), a la familia Grossman (18.8 %), familia Fernández (12.6%) y familia Arizpe (8.9 %), ocupando a nivel de América Latina un lugar de liderazgo siendo la quinta empresa en el mercado de bebidas con ventas de 4,203 millones de dólares en el 2014 y utilidades netas por 441 millones de dólares para el mismo año.

Arca Continental  y subsidiarias produce y comercializa aguas y bebidas refrescantes de la marca de The Coca Cola Company en exclusividad o bajo licencia para América Latina con operaciones en México, Estados Unidos, España, Argentina, Ecuador y Perú.

En este proceso de asociación entre Arca Continental y la principal fracción del grupo Lindley que forma parte del mismo proceso globalizador y de internacionalización de capitales una de las fracciones familiares, el grupo Lindley Suárez cuya cabeza ocupa la Presidencia del Directorio participando a su vez con el 3.8495 % de las acciones de Arca Continental SAB de CV habiendo pagado por dicha participación en febrero del 2016 un monto cercano a los 400 millones de dólares; además de haber percibido un pago por el compromiso de no competencia en el mercado peruano  que ha significado un ingreso por 150 millones de dólares, como ”cláusula de no competencia” (El Comercio 26/11/15)  .

En verdad, en el marco de los usos y costumbres del capitalismo mundial es normal estas prácticas, asociaciones estratégicas, sinergias empresariales entre empresas de gran poder económico con empresas líderes en mercados más pequeños como el peruano, donde la Corporación Lindley con la bebida de sabor nacional, la Inca Kola,  forma parte de la identidad nacional cuyo nombre constituye un activo intangible, una marca con tradición con más de 100 años si adoptamos como punto de partida la empresa primigenia la “Fábrica de Aguas Gasificada Santa Rosa” creada por el patriarca José R. Lindley e Hijos en 1910.

En principio se debe reconocer que sea con la “Corporación José Linley S.A.” y con los cambios introducidos con la Corporación Lindley S.A. que implica la asociación estratégica con la transnacional Coca Cola, los ingresos obtenidos por las ventas han tenido un comportamiento creciente, han subido por ascensor como se podrá apreciar en el cuadro “Corporación Lindley S.A.: incremento Extraordinario de los Ingresos” en el período 2000 al 2015.

La Corporación Lindley tenía como ingresos en el año 2000 montos equivalentes a los 218 millones de soles, en el 2006 con el inicio del gobierno aprista estos sumaban los 931 millones de  soles, en el 2011 con el gobierno del comandante Humala se ubicaban en 1,768 millones de soles para incrementarse sobre los 2,448 millones de soles en el 2015, lo cual da testimonio de su fortaleza empresarial.

Con los ingresos y utilidades obtenidas más el financiamiento de la banca, la empresa ha realizado importantes inversiones en nuevas plantas con tecnología de punta en las plantas de Trujillo, Callao, Cuzco, Huachipa y sobre todo en la Planta de Pucusana que con aproximadamente 200 millones de dólares invertidos alcanzará su máxima capacidad de producción de bebidas hasta los 1,000 millones de litros anuales, convirtiéndose en la unidad más importante de la Corporación, y una de más modernas de América Latina. 

Lo paradójico del crecimiento de los ingresos, con un patrimonio superior a los 584 millones de soles en el 2015, con mayores activos fijos que superan los 3,478 millones de soles, la empresa reconozca que en el último año haya obtenido una “utilidad operativa de 222 millones de soles, un 30 % superior al año anterior, y un EBITDA de 448.7 millones de soles, un 40 % más que el año anterior..” (Memoria Anual 2015)

A  pesar de estos resultados positivos para el 2015 la empresa declara pérdidas netas por más de 88 millones de soles, explicadas principalmente por pérdidas cambiarias, el fuerte endeudamiento en dólares entre otras razones. Con ello enajenan a los más de 3,500 trabajadores de la Corporación Lindley SA una justa distribución de las utilidades que por derecho le corresponden, lo cual dicho sea de paso constituye una práctica común por nuestros capitalistas de “sabor nacional”.

En este contexto los trabajadores de las diversas unidades de la Corporación Lindley se preguntan legítimamente si la empresa declara pérdidas netas para el 2015, ofreciendo a sus trabajadores abusivos adelantos a cuenta de utilidades futuras, puede distribuir a sus directores y miembros de la Gerencia clave “Gastos por participaciones, remuneraciones y otros conceptos” por 39,9 millones de soles cuando en el 2014 se distribuyeron 15.3 millones de soles. Es decir, ¡ A más pérdidas las dietas y participaciones de directores y gerentes más que se duplican!

Constituye una ley del mercado la acumulación del capital a costa de los magros y miserables salarios pagados, gracias a la enajenación de la participación en las utilidades a sus trabajadores mediante una serie de artilugios contables, depreciaciones, amortizaciones y provisiones diversas que se cargan a costos disminuyendo la utilidad imponible con lo cual se reduce el impuesto a la renta pero también la participación de los trabajadores.

Por tanto, a más inversiones, a más activos fijos y creciente patrimonio menores serán las participaciones de los trabajadores.  Estas políticas de “cholo barato” corresponden a una lógica capitalista del siglo XX y resulta en una fuente de renovados conflictos pues la moderna administración demuestra que el éxito y fortalecimiento empresarial debe ser compartido con sus trabajadores, que en última instancia han hecho posible la riqueza de la Corporación Lindley, que hoy está mayoritariamente en manos de capitales mexicanos.





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