jueves, 18 de noviembre de 2010

PERÚ: ESTADO MISIO Y SOBREGANANCIAS MINERAS

AL TERCER TRIMESTRE DEL 2010

Según el diccionario de la Real Academia Española, el adjetivo misio se refiere a la “pobreza, de ser necesitado”, y en verdad la bonanza minera que tienen las empresas que operan en el país se contradice con la participación fiscal en la riqueza minera, sea por concepto del impuesto a la renta, regalías, aporte voluntario y derechos de vigencia.

Hemos demostrado en anteriores artículos que durante el llamado “boom minero” los ingresos fiscales directos incluyendo el aporte voluntario que no es propiamente un recurso fiscal ha sido apenas del 12% en relación a los ingresos de exportación. Esta realidad tiene que cambiar por la propia viabilidad y gobernabilidad del país.

Esto significa que de cada 100 dólares de ingresos de exportación minera el fisco a lo mucho capta 12 dólares a pesar de la bonanza. Esta realidad es insostenible frente a las importantes utilidades extraordinarias que siguen obteniendo las empresas mineras que explotan recursos no renovables que en algún momento se agotarán. Sirva para ello la muestra de las utilidades netas obtenidas al tercer trimestre del 2010, es decir entre enero-septiembre del presente, de las 12 primeras empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima, y donde también se presenta el total de las 21 mineras que cotizan en la Bolsa. Véase cuadro “Perú: Ranking de Utilidad Neta Por Empresa Minera”.

De allí, que en la campaña electoral que se inicia los diferentes partidos o agrupamientos, un punto central de debate será la necesidad de la vigencia de un impuesto extraordinario a las sobreganancias mineras como sucedió en la campaña del 2006, donde el candidato Alan García Pérez y el comandante del Nacionalismo Ollanta Humala ofrecían en plazas y mítines la aplicación de un impuesto extraordinario a las sobreutilidades mineras.

Ya se sabe como terminó la historia hacia fines del 2006 con el llamado Aporte Voluntario fijado como una participación del 3.75% de las utilidades netas para las empresas que no abonan regalías (Mra. Yanacocha, Mra. Antamina, Mra. Tintaya, Mra Cerro Verde); y el Aporte Voluntario para las empresas que sí pagaban regalías se fijó una tasa efectiva de 1.20% sobre la utilidad neta (caso Southern Perú, Mra. Volcan, Milpo, Shougang etc.).

Al final el Aporte Voluntario se redujo a 500 millones de nuevos soles por año y el acuerdo global en un período de cinco años era por S/ 2,500 millones de nuevos soles (aproximadamente 833 millones de dólares), cuando extraoficialmente se esperaba que el llamado aporte fuera de por lo menos S/ 1,000 millones de nuevos soles por año ante las crecientes utilidades mineras obtenidas. Lo peor es que ni siquiera se está cumpliendo con lo mínimo comprometido de los 2,500 millones de nuevos soles, lo cual será fuente renovada de conflictos sociales. Como diría el vals ¡Un fracaso más que importa!

En el caso de las regalías mineras pagadas estas fueron tan franciscanas que entre el período del 2005 al 2009 alcanzaron apenas valores de 627 millones de dólares y estimo que al 2011 no superen un acumulado de 1,000 millones de dólares frente a ingresos de exportación mineros acumulados (2004-2011) superiores a los 122 mil millones de dólares.

Por ello la carismática ex ministra de economía y finanzas Dra. Mercedes Aráoz, hoy candidata del Partido Aprista a la Presidencia de la República, días antes de su sorpresiva salida anunciaba la necesidad de incrementar las tasas de regalías o estudiar fórmulas para incrementar los ingresos fiscales producto de la explotación minera. Evidentemente ello no fue bien recibido por los “dueños de las minas”.

Es más, resulta inaceptable que sea una práctica minera entre privados el abono de regalías como lo hace Mra. Yanacocha, Pan American Silver, Los Quenuales, etc. y no se abonen al Estado el pago de regalías que por ley se considera como una contraprestación por la explotación de recursos naturales agotables.

Ante esta realidad economistas como J.M. Keynes dirían que estos sobre beneficios constituyen una inmoralidad y J.A. Schumpeter afirmaría que tales sobreutilidades mineras no tienen nada que ver con las innovaciones. Téngase presente que estamos ante dos de los más importantes economistas del siglo XX, que con sus teorías salvaron el capitalismo de la crisis general. Es más, el representante del nuevo pensamiento económico como M. Porter en el reciente CADE desarrollado en el Cusco recomendaba el fomento de las ventajas competitivas y la necesidad de apostar por las políticas de valor agregado de las materias primas.

En verdad, con las ganancias extraordinarias que siguen obteniendo las empresas mineras resulta un imperativo nacional la necesidad de una mayor participación del Estado en la renta y riqueza minera. Evidentemente un gobierno desprestigiado, corroído por una reptante corrupción y de salida, no tiene la autoridad de renegociar los contratos con las empresas mineras para exigir el abono integral de regalías y el establecimiento de un impuesto extraordinario a las ganancias extraordinarias.

Con los mayores ingresos fiscales se podrían financiar los requerimientos educativos de calidad que constituye un aspecto central en la construcción de las ventajas competitivas, mejorar sustantivamente el enfermo sistema de salud como también financiar los incrementos remunerativos dignos para las fuerzas armadas y policiales sin afectar el sistema de pensiones.

Es decir, el Estado tendría más recursos fiscales que no dependerían del impuesto a la renta. Los mecanismos alternativos van desde el incremento de las tasas de regalías y la obligatoriedad para que todas las empresas mineras con o sin contrato de estabilidad jurídica y tributaria abonen las regalías mineras, hasta la posibilidad de imponer un impuesto extraordinario negociando con voluntad política mayores ingresos fiscales.

LAS QUE MÁS GANAN

En su conjunto con la información disponible las utilidades netas de las empresas mineras que cotizan en la Bolsa de Lima al tercer trimestre del 2010 totalizan los 3,900 millones de dólares superando las utilidades netas de similar período del 2008 que fue de 3,795 millones de dólares, del 2007 que sumaron los 3,537 millones y del 2006 que arribaron a los 3,082 millones de dólares.

Evidentemente las utilidades netas serán mayores si se suman las utilidades de las empresas como Mra. Antamina, Mra. Tintaya y de todas las empresas que no cotizan en la Bolsa incluida la pequeña, la minería artesanal y la minería informal.

En términos absolutos resultan las cupríferas las que lideran los montos de las utilidades netas como Southern Perú Copper con 836 millones de dólares al tercer semestre del 2010 superando de lejos las obtenidas en el 2009 que sumaron los 457 millones de dólares, pero por debajo de las utilidades netas de los períodos 2008, 2007 e incluso del 2006.

Le sigue en importancia las utilidades netas de la Sociedad Minera Cerro Verde, que con utilidades de 679 millones de dólares supera lo obtenido en similares períodos del 2006, 2007 y 2009. Mas no supera las utilidades netas del 2008 que alcanzaron los 818 millones de dólares.

Luego siguen en importancia las utilidades netas de auríferas como Mra. Barrick Misquichilca que a pesar de la producción decreciente de oro por el agotamiento y rendimientos marginales de la unidad de Pierina ha obtenido a setiembre del 2010 utilidades netas de 539 millones de dólares superando los resultados del 2009, 2008, 2007, 2006.

Con los precios del oro que se mantienen arañando los 1,400 dólares la onza resulta explicable las utilidades netas obtenidas, cuestión que se debe fortalecer por los factores especulativos y la decisión del gobierno americano de emitir más de 600 mil millones de dólares del Federal Bank a través de la compra de los bonos del tesoro americano, lo cual debe reforzar las tendencias alcistas de los precios del oro, cobre, plata, petróleo en general de las materias primas.

Si se tiene presente que la Mra. Barrick Misquichilca como Mra. Yanacocha eran empresas rentables con precios del oro que no superaban los 300 dólares la onza hacia inicios del 2001, con costos operativos menores a los 100 dólares la onza, se debe asumir que las empresa que explotan el oro e incluso las minas auríferas subterráneas están percibiendo rentas extraordinarias que no están siendo compartidas con el Estado.

El caso de la Mra. Yanacocha es sintomático pues expone una utilidad neta de 446 millones de dólares al tercer trimestre del 2010 por debajo de los 497 millones obtenidos en el 2009 a pesar de los espectaculares precios del oro. Ello tendría su explicación en las limitaciones sociales y ambientales que tendría la minera para la expansión de su producción. Si se tiene presente que en el 2006 declaró utilidades netas de casi 490 millones de dólares se entenderían los límites para una mayor producción.

En resumen; un Estado misio sin suficientes recursos fiscales para el desarrollo de las ventajas competitivas, al margen de la eficiencia del gasto y racionalidad de su ejecución, debiera tener como norte una mayor participación en la renta producto de la explotación de recursos agotables no renovables como los productos mineros.

A ello debiera sumarse la necesidad de fomentar las políticas de industrialización y de mayor valor agregado. Paradójicamente al 2010 nuestras exportaciones mineras están constituidas más por concentrados que por productos refinados, como sucedía en la década de los años cincuenta del siglo pasado. Así, al cierre del Complejo Minero Metalúrgico de La Oroya - Doe Run que permitía la exportación de productos refinados se debiera sumar la paralización del Alto Horno de la siderúrgica de Chimbote.

Lamentablemente se reproduce la historia del boom del guano, salitre, del caucho, petróleo, de los ciclos económicos de auge del comercio exterior liderados por la exportación de productos mineros con una lógica perversa, un espejismo de crecimiento económico, de riqueza falaz como diría el historiador Jorge Basadre. Donde ¡A una mayor riqueza de los “dueños de las minas” le corresponde una mayor pobreza fiscal!

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