martes, 15 de septiembre de 2009

LA AGENDA AUSENTE EN LA CONVENCIÓN MINERA

CONFLICTIVO CRECIMIENTO EMPOBRECEDOR


Esta semana el Perú es el centro de atención de la minería mundial gracias a la organización de la XXIX Convención Minera PERUMIN llevada a cabo en la ciudad de Arequipa, donde representantes de las más importantes empresas del mundo se dan cita. No se puede poner en duda la importancia que tiene este evento para el Perú como vitrina para promover la inversión en nuestro país en las mejores condiciones, para el intercambio de experiencias, para la demostración de las últimas tecnologías, seguramente se discutirán los efectos de la crisis internacional en el sector, la evolución de los precios internacionales de las materias primas, etc.

Estas actividades demuestran la capacidad de nuestro país en la organización de eventos de dimensión internacional, sin embargo cuestiones centrales desde nuestro punto de vista no serán de interés entre las decenas de conferencias planificadas. Me pregunto si estará en agenda un tema referente a las posibilidades que tienen nuestros países de industrializar los productos mineros. ¿Cuáles son los problemas y debilidades para obtener un mayor valor agregado de nuestros productos mineros? Es acaso un imposible pensar que en lugar de exportar oro en lingotes doré con contenido de un 70 % de oro y un 30% de plata podamos exportar joyería de oro y plata.

Entre el 2003 y el 2008 las exportaciones auríferas han superado los 21,370 millones de dólares, y las exportaciones cupríferas fueron superiores a los 28,172 millones de dólares. Sería mucho mejor para el país promover la industrialización de las materias primas, pues con los mismos reportes del Banco Mundial no se conocen experiencias internacionales, mediante las cuales los países productores de materias primas alcancen el círculo virtuoso del desarrollo. Por tanto, aunque resulte contradictorio a más explotación minera mayor atraso y empobrecimiento del país muy a pesar de la campaña de propaganda de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía.

A diferencia del cobre cuyos precios se derrumbaron con la crisis internacional para pasar de los US$ 3.50 la libra a menos de US$ 1.50 la libra en octubre del año pasado para una recuperación sustantiva en el segundo semestre del presente año con niveles superiores a los US$ 2.75, el oro ha mantenido una tendencia creciente. En el mes de septiembre el precio del oro superó la barrera de los 1,000 dólares por onza gracias a las funciones de reserva de valor y atesoramiento. Sin embargo, la creciente producción interna informal de oro articulada a reconocidas “traders” genera mayores pasivos ambientales que cuestionan a la actividad minera en su conjunto.

Tengo presente la experiencia italiana que no produciendo un gramo de oro en su territorio compra en el mercado mundial un promedio de 500 toneladas de oro anuales para su transformación como productos de joyería, artesanía y uso industrial por más de 8,000 empresas generando empleo e impuestos para el Estado italiano y ocupando el liderazgo en la joyería mundial.

Soy partidario de la minería ambiental y socialmente responsable, esta es una oportunidad de desarrollo para nuestros países por la capacidad de generar ingresos para el Estado y comunidades; siempre he apostado por una mayor interdependencia con la industria local, con las compras no solamente de combustibles, madera, explosivos sino también de maquinaria, productos e insumos industriales en la medida de lo posible.

No debiera ser un imposible pensar en una sinergia, en una alianza de intereses estratégicos entre las empresas mineras e industriales para que un porcentaje cada vez mayor de la producción minera se industrialice. Así, en lugar de exportar cobre blister con un 99.99% de pureza, éste se transforme en parte de la producción por la industria del país, más cables, cátodos, planchas, productos finales de cobre, etc. Ello tendrá efectos benéficos en el crecimiento del empleo, descentralización económica y mayores impuestos para el fisco.

Sería importante que en la Convención se haya puesto en agenda el problema de los pasivos ambientales producto de la explotación minera en el pasado. Al margen de la cuantificación si son 800 pasivos o 1,200 pasivos sería importante saber qué medidas se pueden y deben adoptar para enfrentar un problema ambiental que desprestigia y genera anticuerpos a la actividad minera, especialmente en las comunidades afectadas e impactadas por la minería. Se sabe a ciencia cierta cuantos cientos de millones de dólares serán necesarios para enfrentar y resolver los efectos negativos en el medio ambiente de los pasivos mineros.

No creo que esté en la agenda de la Convención la preocupación por los trabajadores mineros, sus condiciones de trabajo y salud, y evidentemente las políticas salariales. A pesar de la globalización de la economía mundial, de la predominante presencia de las más importantes transnacionales del mundo minero en nuestro país, los ingresos de los trabajadores constituyen una fracción de los ingresos que perciben los trabajadores mineros del primer mundo.

En tal sentido, no es lo mismo un trabajador minero “gringo” de Australia, Canadá o Estados Unidos que un minero en el Perú. Es decir, a pesar de las “buenas prácticas” de las empresas los salarios en el Perú reproducen las viejas políticas del “cholo barato”, pues los ingresos de los trabajadores debieran tener como referentes la rentabilidad empresarial y la productividad del trabajo.

Según la teoría económica neoclásica todavía dominante en la formación de los economistas a pesar de la debacle económica, los salarios debieran estar determinados por la productividad del trabajo. Por tanto, si la productividad del trabajador peruano en la minería del oro, por ejemplo en Mra. Yanacocha o de Barrick Misquichilca es igual o superior a la del trabajador de Estados Unidos de Norteamérica ¿por qué los salarios son tan desiguales?

Comparto en parte las declaraciones del Presidente de PERUMIN Félix Navarro Grau cuando en el publireportaje auspiciado en el semanario Caretas Nº 2095 del 10 de septiembre pasado ante la pregunta ¿Qué esta haciendo la minería para fomentar el desarrollo sostenible?, responde que “La minería tiene el aporte voluntario, las regalías, los propios programas sociales que manejan las mineras y el 50% de su impuesto a la renta vuelve por canon. Ahí hay una fortuna de dinero. Lo importante es cómo se aplica este dinero en programas sociales. La minería no va a poder sustituir el rol del Estado, de los gobiernos regionales o de los municipios en cubrir sus responsabilidades”.

En verdad, estamos en problemas si se identifica el desarrollo sostenible de la minería con las mayores rentas que pueda generar la actividad minera. Estas constituyen una condición para el desarrollo sostenible. Si bien es deseable maximizar la contribución de ingresos y rentas de la actividad minera. Sin embargo, si se analiza la importancia de los aportes generados por la minería éstos se relativizan. En primer lugar, el aporte minero es mínimo, 2,500 millones de nuevos soles en cinco años resulta ser un poco más de 840 millones de dólares en su conjunto, con el agravante que se reproducen las dificultades de ejecución de gasto a pesar del manejo y responsabilidad de las propias empresas mineras.

Su carácter voluntario exonera a una serie de empresas mineras que a pesar de los importantes ingresos de exportación obtenidos entre el 2005 y junio del 2008 no asumen el Aporte Voluntario.

En relación a las regalías mineras el Presidente de PERUMIN debiera saber que las principales empresas pertenecientes a la gran minería tales como Mra. Yanacocha, Mra. Antamina, Mra. Cerro Verde, Mra. Tintaya no pagan al fisco las llamadas regalías. Estas adeudan desde junio del 2004 importantes sumas que serían necesarias en la presente coyuntura de “vacas flacas” fiscales. Al respecto la SUNAT destaca por su inacción e incapacidad para incrementar los ingresos del Estado.

Por último, en lo que respecta al canon minero es evidente la drástica disminución del impuesto a la renta generado por la actividad minera en el presente año. Impuesto que por decisión del Estado se transforma en un 50% en canon minero que se distribuye en los departamentos mineros. Constituye una percepción equivocada pensar que las empresas mineras pagan el canon minero como sostienen muchos representantes mineros. Las empresas abonan el impuesto a la renta el cual por decisión del Estado, en el uso del “jus imperium” transforma en canon minero.

En tal sentido, la misma categoría de canon minero resulta una metamorfosis engañosa pues no resulta una deducción adicional ni una renta especial como sería la regalía, pues el canon minero depende del impuesto a la renta. Por tanto ante una menor utilidad antes de impuesto se obtendrá un menor canon minero como está pasando en el 2009 y que se agravará en el 2010, afectando principalmente a los departamentos mineros como Ancash con una reducción del canon del 36%, Tacna con 39% menos, Pasco departamento polimétalico que experimenta una fuerte disminución del 71%.

De allí que para el período julio 2009-julio 2010 el canon minero experimente una fuerte reducción equivalente a 1,088 millones de nuevos soles menos que la distribución anterior, pasando de los S/. 4,525 millones a los S/. 3,437 millones como se puede observar en el cuadro “Perú: Distribución del Canon Minero”.

Lo cierto y evidente es que los presidentes regionales y autoridades de los gobiernos locales debieran estar presente en tan importante evento minero, que por un lado enorgullece a los peruanos por su capacidad de logro pero por otro lado debiera servir para repensar sobre las posibilidades en el largo plazo de un modelo primario exportador y el desarrollo del país. La verdad es que en más de 100 años de explotación minera en el Perú las regiones se han empobrecido a pesar del discurso de la Sociedad Nacional de Minería.

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